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| Juan Romero Alpuente, natural de Valdecuenca |
“Un vejete atrabiliario y
furibundo, alto, flaco, descuadernado, anguloso, de gárrula elocuencia, de
vulgares modos. Era tanta su fealdad, debida en primer término a la longitud de
sus narices, que no es fácil que encontrara entonces ni se haya encontrado
después su pareja”. Así describía el novelista Benito Pérez Galdós en El Grande
Oriente (1875), al diputado en Cortes y magistrado de Valdecuenca Juan Romero Alpuente. Las
alusiones sobre su figura se glosaron en el siglo XIX en todas las
descripciones y análisis de los políticos liberales, radicales y exaltados, que
promovieron la revolución en España tras la Guerra de la Independencia. Hoy,
desgraciadamente, nadie lo recuerda en la Sierra de Albarracín. Por eso nos
parece pertinente recuperar su figura a través de la glosa del estudio
preliminar que el profesor Alberto
Gil Novales hizo al editar sus obras completas, en dos tomos,
con el título Historia de la Revolución Española y otros escritos (Centro de
Estudios Constitucionales, 1989).