La Cruz Procesional es el tesoro más antiguo que se conserva de Noguera y atestigua un pasado de riqueza y cultura notables en la Edad Media.
Las cruces procesionales están muy en uso desde el siglo IV y se llevaban ya entonces simplemente en la mano o elevadas sobre una pértiga en las procesiones. La misma cruz de las procesiones servía frecuentemente para el altar.
La Cruz de Noguera data del siglo XIV y es la más antigua de la Comunidad de Albarracín. A finales del siglo XIX, fue trasladada de Noguera a la Catedral del Salvador de Albarracín el obispo de Teruel y Administrador Apostólico de Albarracín, Cosmes y Vidal. Actualmente, está expuesta en el Museo Diocesano de esa catedral y es su mayores joyas.
La cruz tiene dos caras. Por el anverso, un Pantocrátor que se representa al Todopoderoso, Creador y Redentor, con representaciones del Jesus crucificado, la Virgen María y El Espíritu Santo. Por el reverso, tiene una crucifixión en relieve del siglo XVI.
Está hecha en plata sobredorada con bellos esmaltes en el último cuarto del siglo XIV, tal vez aprovechando las placas esmaltadas del siglo XIII. El Cristo fundido del anverso es ya del siglo XVI.

